SI la VIDA


Oración para rezar en todo el país hasta el 10 de junio


María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creemos en tu Hijo
sepamos anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzanos la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda nuestra existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén.

“Si la maternidad no se puede imponer, el derecho a vivir no se puede negar”

Declaración de profesionales de la salud de Mar del Plata acerca de la legalización del aborto. 
En el actual debate sobre la despenalización y/o legalización del aborto suelen esgrimirse, con harta frecuencia, razones de carácter médico y psicológico.
Los argumentos, en general, apuntan a sostener que el aborto es una cuestión de salud pública toda vez que la cantidad de abortos clandestinos que se realizan constituye la mayor causa de morbimortalidad materna por lo que, se afirma, sólo la legalización de la práctica abortiva (designada eufemísticamente como “interrupción voluntaria del embarazo”) garantiza una efectiva disminución de dicha morbimortalidad.
Por otra parte, se oyen razones similares en orden a la salud mental de la madre presuntamente puesta en riesgo ante la realidad de un embarazo no deseado.
Visiones ideológicas sesgadas
Como profesionales de la salud, vemos con seria preocupación tales afirmaciones y declaraciones. Y con mayor razón si se acompañan de visiones ideológicas francamente sesgadas cuando no cargadas de una incomprensible violencia y agresividad, incompatibles con las normas más elementales de la vida profesional y académica.
Nos sentimos, por tanto, llamados moral y profesionalmente a defender la vida humana, a hacer oír nuestra voz en defensa tanto de la vida por nacer cuanto de la vida materna, pues la preservación y la custodia de ambas vidas, dotadas de idéntica dignidad y valor, constituyen la razón misma de ser de nuestra vocación y de nuestro servicio.
Desde la fecundación
Quienes nos ocupamos del cuidado de la salud humana desde distintas disciplinas rechazamos todo argumento que pretendidamente establezca etapas o tiempos en el desarrollo del proceso gestacional humano como excusa para permitir la eliminación de una vida humana.
Existen sólidas y abundantes razones que fundan ese rechazo: en efecto, desde la evidencia elemental precientífica a los datos hoy disponibles en el campo de la biología, la genética, la inmunología, todo permite aseverar que la existencia individual, personal, de un ser humano se inicia en el instante mismo de la fecundación.
Al respecto, la Academia Nacional de Medicina, entre las muchas autoridades que pueden citarse, ha declarado:
“Que el niño por nacer, científica y biológicamente, es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción. Desde el punto de vista jurídico es un sujeto de derecho como lo reconoce la Constitución Nacional, los Tratados Internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país.
“Que destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano”.
Políticas sociales activas
Esta razón fundamental nos lleva a rechazar de igual modo toda pretensión respecto de que el aborto legal pueda ser rotulado como una exigencia de la salud pública. Investigaciones científicas serias, de diversos países del mundo, han concluido que lo único que logra revertir el grave e innegable problema de la morbimortalidad materna producida por abortos es la implementación de políticas sanitarias que aseguren el incremento de una genuina educación de la mujer, el acceso a los servicios de cuidado prenatal, la atención profesional del parto y el mejoramiento de las condiciones sanitarias y socioambientales. Sólo políticas sociales activas que reduzcan la marginalidad y la pobreza serán las que reduzcan las muertes por aborto.
Por otra parte, importantes investigaciones de todas partes del mundo, evidencian también que las mujeres que abortan sufren con el tiempo severas perturbaciones emocionales y psíquicas con consecuencias en su desarrollo personal. Son numerosos los trabajos que concluyen que en un elevado porcentaje de mujeres que abortan aparecen diversos cuadros psicopatológicos bien definidos y caracterizados.
Manipular y desinformar
Lamentablemente vemos cómo se manipulan datos e informaciones que llevan a un estado de desinformación de la opinión pública sobre los efectos del aborto, con el propósito de imponer una opinión única en cuestión tan delicada como es el derecho a la vida. El aborto, es preciso insistir en esto, es siempre una experiencia traumática para la mujer y se cobra la vida de un hijo.
Hacemos un llamado a la sociedad, y muy especialmente a aquellos que tienen en sus manos la potestad legislativa, a que no se cierre los ojos a la triste realidad del aborto y sus consecuencias, evitando así que en nuestra Patria se impongan leyes contrarias a la dignidad e integridad de la vida humana. El aborto es, de alguna manera, el fracaso de las políticas sociales.
Por eso pedimos a nuestros legisladores que sancionen leyes que defiendan la vida humana y garanticen la protección de la mujer en riesgo y de los niños por nacer.
¡Salvemos las dos vidas!
Firmantes
Arena, Ignacio Nicolás -odontólogo; Asili, Mariano Andrés- licenciado fonoaudiólogo; Busetto, Natalia – odontóloga; Castelnovo, Eduardo Carlos, médico especialista en obstetricia y ginecología; Caponnetto, Mario – médico cardiólogo; Centeno, Julieta Mariana, médica; Elbaba, Julia, médica bioeticista; Fernández, Lucía Sol – licenciada en kinesiología; Giulio, Maura, licenciada en psicología; Gonzales Otharan, Natalia, médica clínica; Marusic, Tatiana, médica; Mitton, Francesca M., licenciada y doctora en biología; Molina, Gabriela L., licenciada en psicología; Molinari, Juan M., licenciado en psicología; Morales, Franco, licenciado en psicología; Musialik, Luciana, licenciada en psicología; Paneiva, Juan Pablo, licenciado en psicología; Piscicelli, Andrea Elizabeth, licenciada en psicología; Pompa, Nora Cristina, licenciada en psicología; Rabini, Marina, licenciada en psicología; Rodríguez Monteverde, Alina, licenciada en nutrición; Sanjurjo, Melisa, licenciada en psicopedagogía; San Martín, María Antonela, licenciada en terapia Ocupacional; Tiritilli, Romina Paola, licenciada en psicología; Troglia, Marisa, licenciada en psicología.
Los profesionales de la salud de Mar del Plata que deseen adherir a esta “Declaración” deben enviar su nombre completo y profesión al siguiente correo electrónico: porlavidamdp@yahoo.com.ar

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