Como se esperaba, la revolución que Francisco lanzó en Río va en serio

Diario La Nación – Opinión - Por Juan Arias, Diario El País (España)
    En Brasil, la Iglesia -con Francisco como un nuevo Moisés bíblico- ha sido llamada a atravesar su desierto en busca de una tierra nueva para huir de la esclavitud en que la había colocado su alejamiento de la gente.
Es posible que, como Moisés, tampoco Francisco vea a la Iglesia llegar a esa tierra prometida con la que él sueña, en la que no exista ya la "psicología de príncipes" en los obispos; en la que éstos sean pobres de corazón y de bienes; que no suspiren por las cebollas y los cocidos de carne que dejaron atrás, y que no vuelvan a adorar los becerros de oro. La revolución que el Papa ha lanzado desde Brasil a todo el mundo, como ya se esperaba, va en serio. No existen dudas después de su discurso duro, con autoridad, sin concesiones, pronunciado a los representantes de las conferencias episcopales de América latina y de algún modo a los 3000 obispos del mundo. Francisco quiere acabar con una Iglesia que se ha revestido hasta ahora de mil oropeles ideológicos que poco tienen que ver con la sencilla, y a la vez exigente, propuesta evangélica.

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