La Presidenta recibió a Arancedo, en otra señal de distensión


Diario La Nación – Sección Política - Por Mariana Verón

Una de cal y una de arena. La presidenta Cristina Kirchner recibió ayer al presidente de la Conferencia Episcopal, José María Arancedo, en una reunión fuera de agenda, continuidad de la que habían mantenido en Roma. En paralelo, definió que no irá a la asunción del nuevo arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, porque estará fuera del país.
La jefa del Estado mantuvo un encuentro de una hora con el jefe del Episcopado y con el secretario general, Enrique Eguía Seguí, en la Casa Rosada. Apenas terminó la reunión, los invitó a conocer la capilla de Balcarce 50 y les mostró el cuadro que el gremio de los mecánicos (Smata), que conduce Ricardo Pignanelli, le había regalado para poner en el oratorio con la imagen del papa Francisco. "¿Qué pasó que no lo colgaron? Les dije que lo colgaran", retó Cristina a sus colaboradores. El cuadro había estado colgado desde anteayer, pero por el peso se cayó y el personal de mantenimiento no alcanzó a reponerlo ante la sorpresiva llegada presidencial. Finalmente, quedó sobre una silla.

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